
Primer encuentro del mapeo cultural en Comas: una jornada inicial en el Centro Cultural Artesano
El sábado 31 de enero, el Centro Cultural Artesano (Sol de Medianoche) acogió la primera jornada del proceso de cartografía cultural en Comas. Fue un encuentro pensado como punto de partida: una instancia para reunir a personas del territorio y abrir un espacio común de escucha y reconocimiento, sin expectativas de cierre ni resultados inmediatos.
Desde el inicio, el espacio convocó a participantes con trayectorias diversas en el distrito: vecinas y vecinos con historias largas en Comas, jóvenes artistas, personas vinculadas a iniciativas culturales y otras que se acercaban por primera vez al lugar. Esta coincidencia de miradas y experiencias marcó el tono del encuentro, donde la diversidad no fue un tema a discutir, sino una condición presente desde el comienzo.
Palabras que nombran el territorio
A lo largo de la jornada, comenzaron a circular palabras que las y los participantes asociaron con su experiencia de Comas. En esas palabras convivieron referencias a la memoria, la fiesta, el arte y la comunidad, junto con menciones al polvo, el tráfico, la inseguridad o el abandono. Algunas se repitieron, otras quedaron aisladas, y varias generaron conversaciones espontáneas entre quienes compartían recuerdos o percepciones similares.
Más que buscar acuerdos, este intercambio permitió poner en común formas distintas de habitar y sentir el distrito, dejando visibles tensiones que forman parte de la vida cotidiana del territorio y que rara vez aparecen en relatos oficiales sobre Comas.
Lugares, prácticas y relatos
Con el avance del encuentro, las conversaciones comenzaron a vincularse con espacios concretos y prácticas culturales del barrio. Aparecieron parques, calles, cerros, celebraciones, actividades artísticas y usos del espacio público que forman parte de la experiencia diaria de quienes participaron.
En estos intercambios surgieron relatos personales que se entrelazaron con procesos colectivos: historias de ocupación cultural de espacios abiertos, de encuentros barriales sostenidos en el tiempo, de iniciativas que dialogan con el miedo, el estigma o el desgaste urbano. No todas las conversaciones avanzaron del mismo modo ni con la misma intensidad, y no todas generaron el mismo nivel de involucramiento, lo que formó parte del clima real del encuentro.
Ritmos diversos en un primer encuentro
La participación se expresó de maneras distintas. Algunas personas tomaron la palabra con frecuencia; otras prefirieron escuchar, observar o intervenir de forma puntual. Hubo presencias más activas desde el inicio y otras que se fueron sumando progresivamente a las conversaciones.
Esta diversidad de ritmos fue asumida como parte natural de un primer espacio compartido, donde aún se están construyendo confianzas y referencias comunes, y donde no todas las formas de participación son visibles de inmediato.
Lo que empieza a delinearse
Al finalizar la jornada, no se plantearon conclusiones ni síntesis cerradas. Quedaron, en cambio, temas que seguirán desplegándose en próximas fechas, relatos que piden más tiempo y preguntas que orientarán los siguientes encuentros. Lo ocurrido permitió identificar elementos que comienzan a delinear el mapa cultural del distrito, sin pretender fijarlos ni agotarlos en una sola instancia.
Un proceso que continúa
Esta primera jornada en Artesano se inscribe dentro del proceso de mapeo colectivo para construir la Cartografía Cultural de Comas. El sentido de lo compartido ese día se irá construyendo en relación con lo que viene, en la continuidad del trabajo colectivo y en la manera en que nuevas voces se sumen al proceso.































