
Tercer encuentro de mapeo en Comas: conversaciones que amplían el territorio
El tercer mapeo presencial del proceso en Comas se realizó en el Centro Cultural Haciendo Pueblo, reuniendo a vecinas, artistas, gestores y personas vinculadas a distintas iniciativas del distrito.
Más que un ejercicio de registro, la jornada fue un espacio de conversación donde el territorio empezó a desplegar capas que no siempre están visibles en el día a día.
Descubrir lo que estaba cerca
Una de las primeras impresiones compartidas por los participantes fue la sorpresa.
Personas que habían vivido toda su vida en Comas reconocieron que no sabían de la existencia de ciertos espacios, organizaciones o iniciativas culturales. Aparecieron referencias al Museo de Collique, proyectos vinculados al libro y la lectura, organizaciones comunitarias, espacios de hip hop, cafeterías con potencial cultural, asentamientos humanos con iniciativas propias, radios locales y colegios históricos.
Lo que emergía no era solo una lista de lugares, sino una constatación: el distrito tiene una densidad cultural mayor de la que muchos imaginaban.
Como señaló una participante:
“A pesar de haber vivido toda mi vida en Comas, me sorprende la cantidad de comunidades, eventos y organizaciones que existen y que no conocía.”
El mapeo permitió que lo disperso comenzara a reconocerse como parte de un mismo ecosistema.
¿Qué entendemos por “cultural”?
En varios grupos surgió una pregunta clave: ¿qué hace que un espacio sea cultural?
No hubo confrontaciones rígidas, pero sí matices. Algunos aportes pusieron en debate si un café podía considerarse espacio cultural; otros plantearon que el criterio no depende únicamente del lugar en sí, sino del tipo de vínculos, historia o prácticas que allí se generan.
También aparecieron reflexiones sobre la cultura popular, la autogestión y el arte fuera de los circuitos formales. Se habló del “carreo” —artistas que cantan en micros o en la calle— como práctica artística y forma de emprendimiento cultural. Se mencionó el hip hop no solo como expresión estética, sino como comunidad, lenguaje y organización.
En palabras de uno de los participantes:
“La cultura se puede encontrar en cualquier cosa. Uno puede hacer arte hasta de una piedra.”
Lejos de buscar una definición cerrada, el diálogo dejó ver que la cultura en Comas se vive en múltiples escalas: desde sitios arqueológicos hasta espacios juveniles, desde bibliotecas históricas hasta colectivos recientes.
Autogestión y potencia territorial
Una idea que atravesó las conversaciones fue la autogestión.
Muchos de los espacios mencionados no dependen exclusivamente de estructuras institucionales, sino del impulso comunitario. Iniciativas que nacen entre amistades, familias, colectivos artísticos o vecinos organizados.
Un participante resumió esta característica del distrito señalando que Comas es un territorio “emprendedor”, donde la cultura se sostiene en buena medida por la acción directa de quienes la producen.
Esta dimensión no apareció como una consigna, sino como una constatación compartida.
Cambios en la mirada
Hacia el cierre, varias personas expresaron que la jornada había ampliado su percepción del distrito.
Una madre que acompañó a su hija comentó que, después de 46 años viviendo en Comas, no imaginaba encontrarse con tal diversidad de iniciativas y pensamientos. Otra participante habló de “cambiar el chip” respecto a lo que entendía por cultura. Un músico recordó su primera visita al distrito años atrás y describió la escena actual como una “efervescencia” difícil de contener.
No se trató de idealizar el territorio, sino de reconocer su complejidad y su potencia.
Un cierre artístico compartido
La jornada concluyó con una intervención artística a cargo de Tony, del colectivo Hijos del Viento, quien realizó una performance con fuego en el espacio exterior.
El cierre no funcionó como espectáculo aislado, sino como un gesto que condensó la energía acumulada durante el encuentro: cuerpo, riesgo, técnica y presencia compartida. La acción artística dialogó con lo vivido durante el día, recordando que el territorio no solo se conversa y se nombra, sino también se encarna.
Un proceso en construcción
Este tercer encuentro no cierra el mapa ni fija una versión definitiva del territorio. Forma parte de un proceso más amplio que continúa incorporando voces, experiencias y miradas diversas.
El sentido de lo compartido ese día no está únicamente en los lugares identificados, sino en las conversaciones que se abrieron: sobre identidad, memoria, cultura popular, autogestión y futuro.
Agradecemos al Centro Cultural Haciendo Pueblo y a su director, Iván Luera, por abrir el espacio y hacer posible esta jornada. La colaboración entre iniciativas culturales del distrito es también parte del mapa que se va construyendo.



















