
Activación del mapeo cultural en el parque Sangarará: encuentros en el espacio público
En el marco del proceso de mapeo cultural en Comas, se realizó una activación en el parque Sangarará, un espacio público de uso cotidiano donde el tránsito, el juego, el descanso y la convivencia forman parte del paisaje habitual. La jornada no se planteó como una actividad cerrada ni como un evento al que se asiste, sino como una presencia instalada en el parque, abierta a la curiosidad y al encuentro espontáneo.
A lo largo de la tarde, la instalación se integró al flujo del parque. Personas que paseaban, familias que acompañaban a niñas y niños, jóvenes y vecinos que atravesaban el espacio se detenían a mirar, preguntar o acercarse por momentos. En distintos momentos, esa curiosidad individual dio lugar a pequeñas concentraciones de personas alrededor de los mapas y materiales dispuestos, generando intercambios breves o conversaciones más extendidas, según el ritmo y la disponibilidad de cada quien.
Gestos, marcas y relatos del territorio
Las conversaciones que se daban de manera espontánea giraban en torno a tradiciones, costumbres y lugares significativos de Comas. A partir de estos intercambios, muchas personas comenzaron a señalar y marcar espacios del distrito utilizando los elementos visuales disponibles en la instalación. El gesto de ubicar un lugar en el mapa —a veces acompañado de una breve explicación, otras veces en silencio— permitió que distintos recorridos personales fueran quedando visibles.
Algunas personas optaron por quedarse más tiempo y profundizar sus propios recorridos, incorporando mayor detalle y descripción. Estos mapas se fueron colocando detrás del banner principal, conformando poco a poco una galería abierta de mapas, visible para quienes se acercaban después y que invitaba a nuevas detenciones y miradas.
Sonido, juego y atención compartida
Durante la activación, la presencia de la batucada de Sol de Medianoche y del payaso Valientino sumó sonido, movimiento y juego al espacio del parque. Más que dirigir la participación, estas presencias atrajeron miradas, generaron risas y propiciaron nuevas aproximaciones a la instalación, ampliando el rango de personas que se acercaban y permanecían, aunque fuera por un momento.
Ritmos diversos en un espacio abierto
La participación adoptó formas múltiples: desde quienes se acercaban solo a observar, hasta quienes se detenían a conversar, marcar lugares o permanecer más tiempo trabajando en sus mapas. Estos distintos ritmos convivieron a lo largo de la jornada, sin jerarquías ni exigencias de involucramiento, como parte natural de una activación en espacio público.
Un proceso en curso
Lo ocurrido en el parque Sangarará forma parte del proceso de mapeo cultural en Comas, un trabajo que se construye a partir de encuentros situados y experiencias diversas en el territorio. Esta activación no agota el proceso ni busca fijar resultados, sino que suma capas de experiencia y reconocimiento que seguirán dialogando con futuras instancias del mapeo.
El sentido de lo que comenzó a ponerse en relación durante esta jornada se irá desplegando en la continuidad del proceso, en nuevos espacios y con nuevas voces que se sumen desde el territorio.


























